Descripción
El arte de tapa de este libro debe leerse como un objeto de transición en la historia del diseño editorial hispanoamericano.
Su estructura ornamental, aún inscripta en el modernismo tardío, organiza la superficie mediante una simetría rigurosa y líneas fluidas que responden a un régimen estético heredado.
Sin embargo, en el centro de ese sistema aparece una novedad decisiva.
La incorporación del retrato fotográfico del autor, aplicado en relieve sobre la superficie, introduce una lógica distinta que desestabiliza el orden gráfico existente.
El retrato no cumple una función ilustrativa ni de mero acompañamiento; irrumpe en la superficie y suspende la continuidad del motivo decorativo, introduciendo una instancia ajena que reordena la lectura de la tapa.
Esta operación redefine el diseño de cubierta al apartarlo de una lógica puramente ornamental y llevarlo hacia una forma de montaje.
La superficie deja de ser continua y pasa a articular distintos recursos técnicos que se integran como partes activas del objeto.
Allí reside su especial valor.
Antes de que las vanguardias de las décadas del 20 y 30 –en especial el constructivismo y el fotomontaje– integren la fotografía como principio de diseño, son muy pocos los libros de poesía que operan de este modo.
El arte de tapa dejó de ser un campo ornamental cerrado y pasó a funcionar como un dispositivo donde se articularon tipografía, imagen fotomecánica y soporte.
Este libro no se limitó solo a contener una obra; propuso, de forma anticipada, otra manera de concebir el objeto editorial.




