Novillo Quiroga, Diego

Novillo Quiroga, Diego

Diego Novillo Quiroga, conocido bajo el seudónimo de «Bisturí,» fue un destacado poeta, letrista y escritor argentino. Su nacimiento tuvo lugar el 24 de octubre de 1899 en San Pedro, provincia de Buenos Aires, Argentina.

Proveniente de una familia acomodada de estancieros y descendiente directo del famoso caudillo riojano, el General Juan Facundo Quiroga, Diego siempre mantuvo un profundo amor por su tierra natal, un sentimiento que se reflejó en su magnífica producción poética.

Atraído por el bohemio ambiente de los círculos de vanguardia, Diego prefería la compañía de personas sencillas y auténticas, en lugar de la superficialidad de la alta sociedad a la que tenía acceso debido a su linaje y posición familiar.

A lo largo de su carrera, se desempeñó como periodista en reconocidos diarios como La Verdad, Crítica, La Bastilla, El Sol, Noticias Gráficas y La Nación. También colaboró con destacadas revistas como Caras y Caretas, Nativa y El Hogar, y fue co-fundador de la revista Hebe en 1918, junto a Ernesto Morales.

Diego Novillo Quiroga, o mejor conocido como «Bisturí,» dejó un legado impresionante en el mundo de las letras argentinas, donde su pasión por la tierra y su sensibilidad artística se entrelazaron en una obra trascendental. Su compromiso con la autenticidad y su dedicación al periodismo y la escritura han dejado una huella perdurable en la cultura de su país.

Diego Novillo Quiroga dio sus primeros pasos hacia el reconocimiento literario con la coautoría junto a Ernesto Morales de la «Antología Contemporánea de Poetas Argentinos» en 1917. Ese mismo año, también publicó su propio libro de versos titulado «Desde mi torre de marfil,» lo que marcó el inicio de una prometedora carrera literaria.

A lo largo de su trayectoria, destacaron varias obras literarias que consolidaron su prestigio. En 1922, presentó «Sabañones,» una colección de versos satíricos que dejaron huella en la escena poética. Posteriormente, en 1929, lanzó «Vincha de versos criollos,» y en 1930, sorprendió con «Rasjidos,» una colección de canciones con música propia para cada una de ellas.

Sin embargo, uno de los puntos culminantes de su carrera fue la publicación de su mejor obra, «Pampa del recuerdo,» en 1939. Este libro se destacó por ser una colección de cuentos criollos que capturaban la esencia de la región, dejando una profunda impresión en los lectores.

Su influencia no se limitó solo a la literatura, ya que también dejó una marca significativa en la música argentina. A través de sus letras, escribió zambas, tonadas, rancheras, tangos y otras composiciones que fueron musicalizadas por talentosos artistas como el dúo Magaldi-Noda, José Luis Padula, Fernando Randle, Francisco Pracánico, Carlos Vicente Geroni Flores, María Suasnábar, Adolfo Avilés, Alfredo Pelaia, Ana Schneider de Cabrera y Carlos Bolia.

Diego Novillo Quiroga, con su versatilidad artística y pasión por la cultura criolla, se convirtió en un referente destacado de la literatura y la música en Argentina, dejando un legado invaluable que perdura en la memoria colectiva.

Uno de los momentos destacados en la carrera musical de Diego Novillo Quiroga fue cuando compuso el tango «Viejo callejón» con música de Carlos Bolia, el cual fue grabado por José Razzano en 1931. Sin embargo, su mayor éxito indiscutible es el chamamé «Corrientes poty,» que creó en colaboración con Pracánico y que aún perdura como un clásico.

Otra pieza relevante que realizó junto al mismo pianista fue la ranchera «Hasta que ardan los candiles,» que obtuvo reconocimiento al ganar un concurso de la casa Odeon y fue registrada en discos por Carlos Gardel. Además, su talento y creatividad lo llevaron a componer numerosas canciones memorables, entre ellas «Yo soy el morocho amores,» «La gaucha,» «Ioros de mi ausencia,» «La talamera,» «La preguntona,» «¡Como piegra!,» «China, chinita, la china,» «Mi ha gayeteao,» «La presumida,» «Rosarios ‘e Santa Fe,» «La güeya, ‘e los porrasos,» «Oros, espadas, copas y bastos,» «Ausencia,» «Gualicho di amor,» «La baquiana,» «El porfiao,» «Puñalada ‘e maula,» «El bolsaso,» «El cráido,» «Duérmase en su cuja,» «Unas qui otras,» «Chacarerita doble,» «Oración de amor,» «En un pueblito argentino» y «Poncho.»

Es posible que su cercanía con Razzano y Gardel se debiera a las mencionadas grabaciones, aunque no se descarta que hayan sido buenos amigos, ya que compartían un profundo amor por lo criollo. Sus familiares rememoran noches trasnochadas junto a ellos, especialmente con Gardel, antes de que se convirtiera en un afamado autor de canciones.

El legado artístico de Diego Novillo Quiroga perduró a lo largo del tiempo, pero su vida llegó a su fin en Buenos Aires el 25 de junio de 1950. Su partida dejó un vacío en la escena musical argentina, pero su obra y su pasión por lo auténtico continuarán inspirando a futuras generaciones.

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