Con un retrato del autor realizado por María Elizabeth Wrede.
La obra FICCIONES suele presentarse como el libro que consolidó los grandes temas y las principales obsesiones de Jorge Luis Borges.
Los laberintos, el tiempo, los espejos, la identidad, el idealismo, el coraje, el infinito y los sueños recorren sus páginas y definen un universo literario inconfundible.
Sin embargo, su aporte más perdurable quizá no resida en ese vasto repertorio de motivos, sino en la forma en que redefinió el acto mismo de escribir y de leer.
Cada relato obliga a abandonar la lectura lineal para convertirla en un ejercicio de verificación, sospecha e interpretación, donde una cita apócrifa, una referencia erudita o un comentario crítico pueden modificar el sentido de toda la narración.
La crítica especializada ha señalado la originalidad de la fusión borgeana entre ficción, ensayo y reflexión filosófica, pero esa arquitectura narrativa también instauró una nueva relación entre el texto y el lector.
En ese desplazamiento reside una de las innovaciones más profundas de esta obra genial.
FICCIONES no solo amplió las posibilidades del cuento moderno, sino que transformó la lectura en una forma de pensamiento y convirtió la mente del lector en el espacio donde la obra termina de construirse.
En ese sentido, puede afirmarse que FICCIONES es una de las obras literarias más importantes e influyentes del siglo XX.