La obra ASCO aborda el atentado contra la AMIA desde la relación entre violencia, identidad y sensibilidad ante el dolor ajeno.
La fecha, la hora y la dirección del ataque están impresas en su interior y sitúan la experiencia que propone el objeto en un contexto histórico preciso.
Su estructura establece una relación decisiva entre el acto de apertura y el reconocimiento de la propia imagen.
Al desplegar las solapas, el lector descubre un espejo quebrado que incorpora su reflejo al centro de la pieza.
La fractura de la imagen de quien observa pone en cuestión su posición como espectador ajeno a la tragedia.
Mirar supone, así, reconocer en la deformación del propio reflejo una herida que alcanza también a quien no sufrió directamente el atentado.
La participación de Juan Carlos Romero y Teresa Volco en el “Grupo Escombros” permite vincular ASCO con sus «Objetos de Conciencia» y situarla en un ámbito de experimentación que prolongó, durante la década del 90, la dimensión crítica del arte conceptual.