Ernesto Vaca Guzmán nació en Sucre, Bolivia, en 1909. Fue dramaturgo, periodista y humorista, y desarrolló una trayectoria vinculada tanto a la literatura como al periodismo y a la gestión cultural. Su producción teatral se caracterizó por una mirada crítica y satírica, junto con el interés por incorporar nuevas formas y recursos escénicos al teatro boliviano.
Cursó estudios de Ciencias Políticas y Sociales en la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), en La Paz. Paralelamente comenzó a desarrollar una intensa actividad periodística. Fue redactor de La Patria, La Razón, El Diario y Última Hora, medios en los que participó activamente en la vida intelectual y cultural boliviana.
Durante su etapa en Oruro utilizó el seudónimo Geo Bernard Chopp, con el que firmó textos de carácter humorístico y crítico. El nombre, elegido como una referencia irónica al escritor irlandés George Bernard Shaw, acompañó una escritura de tono mordaz y observadora de la realidad política y social de su tiempo. También estuvo relacionado con publicaciones culturales y periodísticas de la ciudad, entre ellas El Fuego.
Su actividad no se limitó al periodismo y al teatro. Vaca Guzmán ocupó el cargo de Director General de Cultura del Ministerio de Educación, función que desempeñó hasta 1952. Desde ese ámbito participó en iniciativas destinadas a fortalecer la vida cultural del país y tuvo intervención en la creación de la Orquesta Sinfónica Nacional y del Ballet Oficial. Asimismo, dirigió la revista Nueva Era, vinculada a la difusión cultural.
Como dramaturgo, su primera obra registrada es Mirando atrás… y 13 de Infantería, publicada en 1937. La pieza Mirando atrás resulta especialmente significativa dentro del teatro boliviano de su época por su carácter experimental. La obra presenta a un grupo de estudiantes que representa un espectáculo de títeres en el que se cuestiona la opresión política; el recurso teatral termina desbordando la escena cuando la intervención policial interrumpe la representación. De este modo, el teatro dentro del teatro se convierte en un recurso para reflejar la realidad política y social contemporánea.
Su escritura dramática combinó el humor, la sátira y la observación de las costumbres con una preocupación por las ideas y los conflictos de su tiempo. Esta vertiente humorística fue reconocida por críticos posteriores, que lo caracterizaron como un comediógrafo interesado también en la divulgación del pensamiento occidental.
En 1948 publicó Berenice, definida por su propio subtítulo como comedia existencialista en un acto. La obra forma parte de las experiencias de renovación teatral que se desarrollaban entonces en Bolivia y explora, a través de sus personajes, cuestiones relacionadas con el amor, los celos, la incomunicación y la angustia existencial. Su estructura y su tratamiento de los personajes muestran una búsqueda diferente de las formas teatrales tradicionales.
La producción de Ernesto Vaca Guzmán ocupa un lugar particular en la dramaturgia boliviana de la primera mitad del siglo XX. Su obra contribuyó a incorporar elementos experimentales al teatro nacional y a vincular la creación dramática con la crítica social, el humor y la observación de la realidad. Al mismo tiempo, su actividad periodística y su participación en la gestión cultural lo situaron entre los intelectuales que contribuyeron al desarrollo de la vida artística y cultural de Bolivia durante ese período.
Entre sus principales obras se encuentran:
Mirando atrás… y 13 de Infantería, 1937
Berenice, 1948