Luis Luksic nació en Potosí, Bolivia, el 20 de febrero de 1911 y murió en Caracas, Venezuela, el 16 de septiembre de 1988. De ascendencia yugoslava por línea materna, fue una figura polifacética de la cultura boliviana y latinoamericana: poeta, pintor, ilustrador, docente, titiritero, narrador y hombre de teatro. Su actividad artística se desarrolló en estrecha relación con sus inquietudes sociales y políticas.
Realizó estudios de arte en Bolivia y durante su juventud también inició estudios de Medicina en Santiago de Chile, carrera que no llegó a completar. Su formación artística y su temprana inclinación hacia la literatura lo llevaron a desarrollar una obra caracterizada por la experimentación, el interés por las vanguardias y una particular integración entre poesía e imagen.
Después de la Guerra del Chaco, Luksic se vinculó intensamente con la actividad política. Fue uno de los fundadores del Partido de Izquierda Revolucionaria (PIR) y posteriormente militó en el Partido Comunista de Bolivia (PCB). Sus posiciones políticas tuvieron consecuencias directas sobre su trayectoria: en 1944 fue detenido bajo la acusación de participar en un complot comunista y permaneció preso en el cuartel Calama y posteriormente en la isla Coati, en el lago Titicaca.
Durante la década de 1940 Luksic desarrolló también una importante actividad en el ámbito cultural paceño. Escribió artículos para la prensa, realizó ilustraciones para libros y diseñó portadas de discos. En 1948 fue designado director de la Academia Nacional de Bellas Artes de La Paz, aunque permaneció poco tiempo en el cargo debido a las presiones políticas que finalmente lo llevaron al exilio.
Su primera etapa literaria estuvo marcada por una poesía de espíritu vanguardista, en la que confluyen la experimentación formal, las imágenes de raíz surrealista y una profunda preocupación por la realidad social. En Cantos de la ciudad y el mundo. Poemas 1932-1947, publicado en 1948, reunió buena parte de la producción poética de esos años. La obra constituye uno de los principales testimonios de su búsqueda de un lenguaje renovador, capaz de unir la experiencia urbana, la sensibilidad política y una imaginación poética de gran libertad.
El vínculo entre palabra e imagen adquirió una expresión especialmente significativa en Cuatro poemas y ocho dibujos, publicado en 1958. En este libro, poesía y artes visuales se integran como partes de una misma propuesta creativa, rasgo característico de la concepción artística de Luksic.
Su exilio llevó a Luksic primero a Europa y posteriormente a Venezuela. En París participó en el II Congreso Mundial de la Paz y desarrolló actividades artísticas, entre ellas una exposición individual en 1949. Hacia 1950 se estableció en Venezuela, país en el que desarrollaría gran parte de su vida y de su producción artística.
En Venezuela amplió notablemente sus campos de trabajo. Realizó exposiciones, ejerció la docencia y fue director de la Escuela de Arte Armando Reverón de Barcelona, en el estado Anzoátegui. También enseñó escenografía en la Escuela de Teatro del estado Carabobo y participó en distintas iniciativas relacionadas con las artes visuales, el teatro, la educación artística y la cultura popular.
El teatro de títeres ocupó un lugar fundamental en esta etapa. Su interés por los muñecos, la narración y la puesta en escena lo convirtió en una figura vinculada al desarrollo de esta disciplina en Venezuela. En El maravilloso mundo de los títeres, publicado en 1963, dejó plasmada parte de esa experiencia y de su concepción del teatro de títeres como una herramienta artística y educativa.
Luksic también cultivó la narración oral y el cuento, especialmente destinado al público infantil. Su actividad como cuentacuentos y titiritero contribuyó a ampliar los espacios de circulación de la literatura y las artes escénicas, acercándolas a públicos que habitualmente permanecían fuera de los circuitos culturales tradicionales.
Durante sus años venezolanos continuó desarrollando simultáneamente la pintura, la ilustración y la literatura. Participó en proyectos colectivos, realizó murales y colaboró en iniciativas de renovación de la enseñanza artística. Su producción se caracterizó por una permanente búsqueda de cruces entre disciplinas, sin establecer fronteras rígidas entre la pintura, la poesía, el teatro, la narración y la educación.
En sus últimos años Luksic continuó escribiendo y publicando. Elogios a este paraíso terrenal en el que vivimos, aparecido en 1980, reunió una nueva etapa de su poesía. De manera póstuma se publicó Un día el hombre hará correr un ferrocarril sobre un rayo de luz, en 1985, y posteriormente Hamlet y El maravilloso mundo de los títeres, en 2008.
La obra de Luis Luksic ocupa un lugar singular dentro de las vanguardias bolivianas del siglo XX. Su escritura combinó experimentación poética, imaginación visual y preocupación social, mientras que su trayectoria artística se extendió a territorios tan diversos como la pintura, la ilustración, el teatro, los títeres y la narración. Su vida, atravesada por el exilio y por una intensa actividad cultural, convirtió al arte en un espacio de búsqueda permanente y de diálogo entre distintas formas de expresión.
Entre sus principales obras se encuentran:
Cantos de la ciudad y el mundo, 1948
Cuatro poemas y ocho dibujos, 1958
El maravilloso mundo de los títeres, 1963
Elogios a este paraíso terrenal en el que vivimos, 1980
Un día el hombre hará correr un ferrocarril sobre un rayo de luz, 1985
Hamlet y El maravilloso mundo de los títeres, 2008