Arte de Tapa de Fausto Aóiz Vilaseca
La obra teatral MIRANDO ATRÁS articula la impugnación del autoritarismo con una temprana revisión de las convenciones escénicas, vinculando la crítica política con la búsqueda de nuevas posibilidades de expresión teatral.
Willy Oscar Muñoz, en «Teatro boliviano contemporáneo», reconoce en esta pieza de los años 30 una anticipación de casi cuatro décadas respecto de las experiencias teatrales de carácter experimental desarrolladas en Bolivia.
Su construcción dramática recurre a una representación de títeres mediante la cual unos estudiantes denuncian la opresión gubernamental.
La irrupción policial desde la propia platea, destinada a interrumpir el espectáculo, vulnera la frontera entre ficción y realidad e involucra al público en la violencia que hasta entonces contemplaba representada de manera simbólica.
La censura interviene así sobre el desarrollo mismo de la representación, haciendo de la libertad de representar el fundamento estético de la obra.
El recurso al teatro dentro del teatro y la ruptura de la separación entre escena y público convierten la denuncia de la opresión y los intentos de acallarla en los ejes de una acción dramática que involucra al espectador y pone en cuestión su propia posición.
MIRANDO ATRÁS afirma así su radicalidad vanguardista al convertir la crítica del poder en un principio de transformación de las convenciones escénicas de su tiempo.