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Arte de Tapa – Artista No Identificado

Prólogo de Enrique Baldivieso Aparicio

Esta obra pertenece al reducido núcleo de obras que permiten reconstruir una narrativa boliviana de vanguardia y cuya existencia permaneció fuera de la historiografía literaria durante casi todo el siglo XX.

Blanca Wiethüchter, en su obra “Hacia una historia crítica de la literatura en Bolivia”, la definió como «vanguardia pura» y posteriormente la situó, junto con las experiencias de Arturo Borda, Roberto Leitón e Hilda Mundy, dentro de una modernidad experimental desplazada por el predominio de la literatura de contenido nacional después de la Guerra del Chaco.

La radicalidad de David Villazón no reside en la adhesión a un ismo determinado, sino en la desarticulación de las convenciones de la novela.

El relato sustituye la continuidad narrativa por una construcción fragmentaria donde predominan el diálogo, las notas al pie, las intervenciones paratextuales y una novela inserta dentro de la propia novela.

Autor, narrador, personajes y lector atraviesan sus respectivos niveles ficcionales mediante procedimientos que convierten la estructura misma del libro en materia de experimentación.

Miguel Pecho Salvador ha señalado la importancia del montaje cinematográfico, la cultura de masas y la prensa moderna como componentes efectivos de esa renovación formal y estética.

La primera edición refuerza materialmente esa voluntad de ruptura.

Su cubierta articula ilustración, tipografía geométrica, bloques cromáticos y arquitectura urbana en una composición de marcada simultaneidad visual, mientras la materialidad y sus colores la distinguen de los libros bolivianos contemporáneos.

RODOLFO EL DESCREÍDO no solo documenta una vanguardia narrativa prácticamente borrada de la historia literaria latinoamericana, sino que obliga a reconsiderar los límites con los que esa historia definió los territorios de su modernidad.

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