Humberto Torres Ortiz fue un militar boliviano cuya trayectoria estuvo estrechamente vinculada con algunos de los episodios decisivos de la historia de Bolivia durante la primera mitad del siglo XX. General del Ejército y jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas, participó en la Guerra del Chaco y, años más tarde, ocupó un lugar central en los acontecimientos que desembocaron en la Revolución Nacional de 1952.
Su experiencia militar quedó particularmente ligada a la Guerra del Chaco, conflicto que enfrentó a Bolivia y Paraguay entre 1932 y 1935. Aquella contienda marcó profundamente a las Fuerzas Armadas bolivianas y generó, posteriormente, una importante producción de memorias, estudios y testimonios escritos por sus protagonistas. Torres Ortiz participó de ese proceso de reflexión mediante una obra dedicada a uno de los episodios más significativos de la campaña: Campo Vía. Antecedentes y consecuencias.
El libro, publicado en la década de 1960, constituye un testimonio de carácter histórico-militar sobre la campaña del Chaco y, específicamente, sobre la batalla y capitulación de Campo Vía. En sus páginas, Torres Ortiz aborda los acontecimientos desde la perspectiva de quien perteneció a la institución militar y analiza los antecedentes y las consecuencias de aquella operación.
La obra adquirió particular interés dentro de la bibliografía dedicada a la Guerra del Chaco porque procede de un militar boliviano que posteriormente ocuparía una posición de alta responsabilidad dentro del Ejército. Su mirada contribuye así a la reconstrucción de los acontecimientos desde el ámbito de la conducción militar boliviana.
Años después de la guerra, Torres Ortiz alcanzó los más altos niveles de la estructura castrense. En 1952 se desempeñaba como jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas de Bolivia, durante el gobierno del general Hugo Ballivián. Su posición lo convirtió en uno de los principales protagonistas militares de las jornadas de abril de ese año.
El 9 de abril de 1952 comenzó en La Paz una insurrección encabezada por sectores vinculados al Movimiento Nacionalista Revolucionario y apoyada por parte del cuerpo de Carabineros. Ante el levantamiento, Torres Ortiz asumió la conducción de las fuerzas del Ejército que intentaron recuperar el control de la ciudad y sostener al gobierno de Ballivián.
Durante los días siguientes se produjeron intensos enfrentamientos en distintos sectores de La Paz y sus alrededores. La resistencia militar se prolongó hasta el 11 de abril, cuando la situación se volvió insostenible para las fuerzas gubernamentales. Torres Ortiz se encontraba entonces en la localidad de Laja, desde donde se buscó una salida negociada al conflicto.
En ese lugar se reunió con Hernán Siles Zuazo, uno de los principales dirigentes de la revolución. El encuentro culminó con la firma del Pacto de Laja, el 11 de abril de 1952, mediante el cual se acordó poner fin a las hostilidades y retirar a las fuerzas militares, de carabineros y civiles a sus respectivas bases. El documento fue firmado por Humberto Torres Ortiz y Hernán Siles Zuazo y quedó como uno de los documentos asociados al desenlace de las jornadas revolucionarias de abril.
La Revolución Nacional modificó profundamente la estructura política y social de Bolivia. La derrota del Ejército que había defendido al gobierno de Ballivián permitió al Movimiento Nacionalista Revolucionario asumir el poder y abrió una nueva etapa de transformaciones en el país.
La figura de Torres Ortiz quedó, por ello, vinculada a dos momentos históricos diferentes pero decisivos: la experiencia militar de la Guerra del Chaco y la crisis política que culminó con la Revolución de 1952. En ambos casos, su trayectoria quedó registrada no solo en documentos históricos, sino también en su propia producción escrita.
Como autor, su aporte más conocido es Campo Vía. Antecedentes y consecuencias, una obra que conserva el testimonio de un protagonista de la historia militar boliviana y que forma parte de la bibliografía dedicada a la Guerra del Chaco. El libro fue publicado por Editorial Fénix y también aparece registrado en bibliografías especializadas con edición de EMASA.
La producción escrita de Torres Ortiz fue reducida frente a su extensa trayectoria militar. Sin embargo, su obra adquiere especial valor documental por provenir de un protagonista que conoció desde dentro la organización y conducción de las Fuerzas Armadas bolivianas y que, años después, se encontró nuevamente en el centro de uno de los acontecimientos fundamentales de la historia política de Bolivia.
Su nombre permanece asociado, de este modo, tanto a la memoria de la Guerra del Chaco como a las jornadas de abril de 1952 y al Pacto de Laja, documentos y acontecimientos que permiten comprender una parte esencial de la transformación política y militar de Bolivia durante el siglo XX.
Entre sus principales obras se encuentran:
Campo Vía. Antecedentes y consecuencias, 1966