Waldo Rojas es poeta, ensayista, traductor y profesor universitario chileno, y una de las voces representativas de la generación literaria de 1960. Su poesía, de marcada elaboración intelectual y formal, se ha desarrollado a lo largo de más de cinco décadas entre Chile y Francia, país donde reside desde 1974.
Nació en Concepción el 22 de agosto de 1944. Realizó sus estudios secundarios en el Instituto Nacional de Santiago, donde permaneció entre 1954 y 1962 y llegó a dirigir la Academia de Letras Castellanas de la institución. Desde aquellos años manifestó una temprana inclinación por la literatura y comenzó a participar activamente en espacios vinculados con la creación y la crítica.
Posteriormente ingresó a la Universidad de Chile, donde desarrolló distintas tareas relacionadas con la escritura y la edición. Fue traductor, redactor y crítico literario del Boletín de la Universidad de Chile, actividad que complementó con su participación en revistas y publicaciones literarias. Durante la década de 1960 formó parte de la llamada generación de los poetas del 60, junto a autores como Enrique Lihn, Jorge Teillier, Gonzalo Millán, Óscar Hahn y otros escritores que renovaron el panorama de la poesía chilena sin romper por completo con la tradición anterior.
En esos años estuvo vinculado a la revista Trilce y a los círculos literarios de Santiago y Concepción. La experiencia generacional de aquellos poetas estuvo marcada por una relación abierta con la tradición y, al mismo tiempo, por la búsqueda de nuevas formas de expresión. Rojas ha señalado que aquel grupo no constituyó una vanguardia rupturista en sentido estricto, sino una generación interesada en establecer un diálogo renovado con la rica tradición poética chilena.
Su primer libro, Agua removida, apareció en 1964. El poemario había sido escrito dos años antes y fue publicado por las Ediciones Boletín del Instituto Nacional. Aunque posteriormente el propio autor procuró apartarlo de su bibliografía principal por considerarlo ajeno a su proyecto poético, constituye el comienzo documentado de su trayectoria editorial.
En 1966 publicó dos nuevos libros de poesía, Pájaro en tierra y Príncipe de naipes. Este último se convertiría en una de las obras centrales de su producción temprana y marcaría con mayor claridad la personalidad de una escritura que se apartaba del tono confesional y sentimental para desarrollar una poesía reflexiva, atenta al lenguaje y a la construcción del poema.
Su actividad literaria estuvo acompañada desde temprano por la labor crítica y docente. En 1969 comenzó a desempeñarse como asesor de la sección de poesía del Taller de Escritores, dirigido por Enrique Lihn. Dos años más tarde publicó Cielorraso, mientras continuaba su trabajo académico y cultural. En 1972 fue profesor de Introducción a la Estética Contemporánea en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Chile.
El golpe de Estado de 1973 modificó profundamente su trayectoria. Al año siguiente se trasladó a Francia, donde estableció su residencia. Desde entonces desarrolló una extensa carrera académica en París y mantuvo, paralelamente, una producción literaria sostenida. En 1975 comenzó a dictar clases de Historia en la Universidad de París I Panthéon-Sorbonne, institución en la que desarrolló buena parte de su actividad docente.
La experiencia del exilio y la distancia respecto de Chile se incorporaron progresivamente a su obra. Sin abandonar la tradición literaria de su país, Rojas construyó una poesía abierta a distintas geografías, referencias culturales y tradiciones artísticas. Su escritura se caracteriza por una particular atención a la memoria, el tiempo, el espacio, la pintura, la historia y la propia naturaleza del lenguaje poético.
En 1981 publicó El puente oculto, volumen que reunió poemas escritos entre 1966 y 1980 y que contó con un prólogo de Enrique Lihn. Tres años más tarde apareció Chiffré à la Villa d’Hadrien (Cifrado en la Villa Adriana), edición bilingüe que refleja su relación cada vez más estrecha con la cultura francesa y europea.
A esta etapa pertenecen también Almenara, publicado en 1985, y Deriva florentina, cuya primera edición apareció en 1989. En 1991 publicó Fuente itálica, mientras continuaba desarrollando una importante labor como traductor y estudioso de la literatura.
Su interés por la traducción lo llevó a trabajar especialmente con autores francófonos. En 1991 preparó Antología de Francis Ponge, con presentación, traducción y notas críticas. También realizó la traducción y edición crítica de Vicente Huidobro. Obras poéticas en francés, publicada en 1999, y tradujo Poética del cine, de Raúl Ruiz, en 2000.
La relación entre poesía, reflexión crítica y cultura literaria constituye una de las constantes de su trayectoria. En 1995 reunió una selección de su producción en Poesía continua (Antología 1965-1992), volumen que permitió apreciar la evolución de una obra desarrollada a lo largo de varias décadas.
En 2001 publicó Deber de urbanidad y Poesía y cultura poética en Chile, este último dedicado a la reflexión crítica sobre la tradición poética chilena. En el primero, la escritura mantiene la exigencia formal que caracteriza su obra, mientras que el segundo confirma su interés por pensar la poesía no solamente desde la creación, sino también desde la historia y la crítica literarias.
La obra de Rojas ha sido publicada en Chile y en distintos países de América y Europa, entre ellos México, Canadá, España, Suiza, Italia y Francia. Sus poemas también han formado parte de numerosas antologías de poesía chilena y latinoamericana.
En 2018 el Fondo de Cultura Económica publicó Poesía continua (1966-2017), una amplia recopilación de su producción poética. El volumen comienza con Príncipe de naipes y culmina con una selección de Cercanas lejanías, fechada en 2017 e inédita hasta entonces. La publicación permitió recuperar para los lectores chilenos una obra que, debido al exilio y a su trayectoria internacional, había circulado durante décadas principalmente fuera de Chile.
Además de la poesía, Rojas ha desarrollado actividades vinculadas con el cine y otras expresiones artísticas. Participó como actor ocasional en Palomita blanca, película de Raúl Ruiz basada en la novela homónima de Enrique Lafourcade, y colaboró como guionista en A la sombra del sol, dirigida por Silvio Caiozzi y Pablo Perelman. También ha escrito boleros, faceta menos conocida de su producción artística.
Su poesía se distingue por una elaboración rigurosa y por una constante reflexión sobre el propio acto de escribir. En ella conviven referencias históricas, artísticas y literarias con imágenes provenientes de la experiencia cotidiana, pero siempre sometidas a una cuidadosa construcción verbal. El resultado es una obra de tono reflexivo y erudito, en la que la palabra no funciona únicamente como vehículo de expresión, sino también como materia esencial del poema.
Waldo Rojas ocupa así un lugar singular dentro de la poesía chilena de la segunda mitad del siglo XX. Su trayectoria une la creación poética, la crítica, la traducción y la enseñanza universitaria, mientras su experiencia de exilio y su prolongada residencia europea ampliaron el horizonte cultural de una obra profundamente vinculada, al mismo tiempo, con la tradición literaria de Chile.
Entres sus principales obras se encuentran:
Agua removida, 1964
Pájaro en tierra, 1966
Príncipe de naipes, 1966
Cielorraso, 1971
El puente oculto, 1981
Chiffré à la Villa d’Hadrien (Cifrado en la Villa Adriana), 1984
Almenara, 1985
Deriva florentina, 1989
Fuente itálica, 1991
Poesía continua, 1995
Deber de urbanidad, 2001
Poesía y cultura poética en Chile, 2001