CUENTOS DE LA OFICINA convirtió por primera vez en la narrativa latinoamericana el trabajo administrativo moderno en materia central de un libro y al empleado de oficina en un sujeto definido por las nuevas formas de subordinación.
Roberto Mariani construyó los relatos de este libro en torno a la experiencia cotidiana de aquel nuevo mundo laboral.
Los horarios, el sueldo, la jerarquía, el tedio y la dependencia económica regulan la existencia de personajes cuyas vidas quedan progresivamente absorbidas por la rutina.
La oficina deja así de ser el ámbito donde transcurren los cuentos para convertirse en el principio que organiza sus conflictos.
Mariani no se limitó a representar este nuevo ámbito dentro del realismo social, sino que su escritura alternó registros, quebró la continuidad narrativa y desplazó la mirada hacia la conciencia de los personajes.
CUENTOS DE LA OFICINA se inscribió así en la renovación formal de la década sin perder de vista las condiciones materiales que regían esas existencias y cuestionó la rígida oposición historiográfica entre la experimentación estética atribuida al Grupo Florida y el programa social asociado al Grupo Boedo.
En la obra de Roberto Mariani, ambos registros convergen en una nueva escritura que incorpora procedimientos de renovación formal para examinar las transformaciones del trabajo, la subjetividad y la experiencia urbana en la Buenos Aires de comienzos del siglo XX.