Atilio Milanta, fue un abogado, escritor, jurista y académico argentino. Una de sus pasiones era la vida asociativa, que lo llevó a fundar numerosas instituciones, como el Instituto Literario Horacio Rega Molina.
El 11 de septiembre de 1926, la localidad de San Nicolás de los Arroyos vio nacer a Atilio Milanta, una personalidad de relieve que en 1949 decidió radicarse de forma definitiva en La Plata. Con esta mudanza, continuó la senda de otros renombrados literatos provenientes del interior del país que hicieron de la capital bonaerense su hogar de adopción. Habiendo arribado a suelo platense con sus diplomas de maestro normal nacional y bachiller, cursó allí la carrera de abogacía en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Su título de grado fue cedido desinteresadamente al Museo de los Trabajadores de esta ciudad, evidenciando una profunda vocación de servicio que complementó de forma armoniosa su doble inclinación por las leyes y las letras.
En su rol de jurista y académico, ejerció durante décadas la docencia en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la UNLP, desempeñándose como profesor titular en la cátedra de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social hasta su retiro en 2011. Asimismo, desarrolló una extensa labor docente en los institutos de formación de la Policía de la Provincia de Buenos Aires y ejerció la magistratura provincial en el ámbito laboral. Su admiración por Juan Vucetich guio gran parte de su visión sobre la función de las fuerzas de seguridad, concibiéndola bajo un prisma de rigurosidad científica.
Paralelamente, Milanta cimentó una imponente trayectoria institucional y cultural en la Sociedad Argentina de Escritores (SADE), alcanzando la presidencia de la filial de La Plata en 1975, y manteniendo un rol activo en la comisión nacional de la entidad. Su generosidad intelectual se manifestó en la donación total de los derechos de su obra “Lugones gremialista” a beneficio de la filial platense, la cual posteriormente lo integró a su Consejo de Honor. Como incansable promotor de las letras, fundó entidades fundamentales como el Instituto Literario Horacio Rega Molina —autor al que tributó permanentes homenajes—, el Ateneo poético Nicolás Semorile y el Instituto poético Manuel Cazalla, ganándose el reconocimiento general como un auténtico filántropo del quehacer cultural.
Su poética transitó desde la sensibilidad nostálgica característica de la Generación del Cuarenta hacia un lirismo de corte metafísico y reflexivo. A la par de su producción en verso, cultivó el ensayo histórico y el análisis jurídico, este último reflejado en su particular “Tratado de derecho deportivo”, motivado por su afición futbolística. Hombre de firmes principios doctrinarios y fe católica, su legado intelectual y su vasta erudición permanecieron vigentes en el panorama cultural hasta su fallecimiento por causas naturales, ocurrido el 6 de marzo de 2023.
Entre sus principales obras se encuentran:
Cronicón de un almacén literario, 1944
Las tres respuestas, 1951
El traje maravilloso y otros cuentos a Chalito, 1957
Ismael, 1963
Poemas, 1972
Fresa y esmeril, 1974
Entre Dios y el universo, 1978
De succubus et de incubus, 1984
Tratado de derecho deportivo, 1993