Arturo Lagorio fue un polifacético intelectual que con el correr de los años, este ilustre bonaerense consolidaría una notable carrera como escritor, poeta y diplomático, distinguiéndose por una prolífica y valiosa producción literaria y una profunda sensibilidad artística que lo llevó a cultivar una gran amistad con figuras de la talla de la escritora Alfonsina Storni.
El 8 de marzo de 1892, la ciudad de Chivilcoy fue el escenario del nacimiento de Arturo Lagorio, que vino al mundo en el seno de la familia conformada por Don Emilio Lagorio Pinasco y Doña María Gattinoni Albónico.
En su faceta como miembro del cuerpo diplomático argentino, Lagorio desempeñó funciones de gran responsabilidad institucional en Europa, sirviendo con distinción como cónsul en Italia y posteriormente como encargado de negocios en la embajada de España. En paralelo a sus deberes oficiales, su firma se convirtió en una presencia habitual y respetada en los principales medios gráficos de la época, dejando su impronta como asiduo colaborador del matutino porteño “La Nación” y de las prestigiosas revistas “Caras y Caretas “ y “Lyra”.
Su profundo conocimiento de la cultura popular y el habla de Buenos Aires le valió un lugar de honor en las instituciones académicas más relevantes del país. Fue miembro de número de la Academia Porteña del Lunfardo, donde se le asignó el sillón “José González Castillo”, sitial que ocupó desde el 26 de octubre de 1963 hasta su fallecimiento, ocurrido el 15 de agosto de 1969 a los 77 años de edad.
Entre sus principales obras se encuentran:
Las tres respuestas, 1925
Cronicón de un almacén literario, 1944
El traje maravilloso y otros cuentos a Chalito, 1957