Ramún Katari fue el seudónimo más conocido de Pablo Iturri Jurado, artista plástico, poeta, escritor, grabador, educador y editor boliviano. Nacido en La Paz a fines del siglo XIX y fallecido en 1970, desarrolló una obra singular en la que las artes visuales y la literatura mantuvieron siempre una estrecha relación.
Su trayectoria se desarrolló en un período de profunda transformación de la cultura boliviana, marcado por el interés creciente por las raíces indígenas y por la búsqueda de nuevas formas de expresión artística. Primero firmó sus trabajos como Román Latino y posteriormente adoptó el nombre de Ramún Katari, con el que desarrolló buena parte de su producción literaria y artística. Su obra quedó vinculada al indigenismo y a una particular exploración de la cultura andina, tanto desde la palabra como desde la imagen.
Desde muy temprano cultivó la poesía. Sus primeros libros, publicados bajo el nombre de Román Latino, fueron Bandada azul y Sombras de alas. En ellos puede advertirse una evolución de su concepción gráfica de la escritura: mientras en el primero predominan recursos vinculados con la estética modernista, en el segundo comienza a aparecer una búsqueda más personal de formas y signos. Esta preocupación por la dimensión visual de las palabras se convertiría posteriormente en uno de los rasgos más característicos de su obra.
Además de escritor, Iturri Jurado fue un destacado grabador e ilustrador. Sus xilografías aparecieron en periódicos, revistas y libros de su época, y también realizó ilustraciones para obras de otros autores. En 1923 ejerció como director artístico de la revista Argos y posteriormente participó en la concepción gráfica de Inti, publicaciones en las que desarrolló una intensa experimentación con las letras, las imágenes y la composición. En 1929 una xilografía firmada como “Román Katari” apareció en la portada de la sección de arte y literatura del diario La Razón.
Su participación en el movimiento indigenista boliviano fue especialmente significativa. En 1931 realizó la tela mural que presidió el auditorio de la Semana Indianista, y mantuvo vínculos intelectuales y artísticos con creadores de Bolivia y de otros países de la región. Su producción se relacionó asimismo con los circuitos culturales que conectaban ciudades como La Paz, Cuzco y Buenos Aires.
La educación ocupó también un lugar central en su vida. Fue profesor de Artes Plásticas y desarrolló una intensa actividad pedagógica. Participó en los primeros años de la experiencia educativa de Warisata, fue fundador de la Normal de Caiza D y ejerció como docente en el Colegio Bolívar de La Paz. En su concepción, enseñar, escribir, dibujar y formar una conciencia cultural eran actividades estrechamente relacionadas. Su trabajo educativo estuvo particularmente orientado hacia la población indígena y hacia la valoración de sus expresiones culturales.
En su producción literaria, Ramún Katari buscó asimismo una forma de expresión vinculada con las culturas andinas. Su interés por las antiguas grafías y por los signos de origen aymara lo llevó a experimentar con una escritura de fuerte carácter visual. En Hathawi. Poemas en madera y verso, publicado en 1931, desarrolló una particular tipografía inspirada en formas que asociaba con antiguos signos andinos. La escritura dejó así de ser para él un mero instrumento de comunicación y pasó a convertirse también en una manifestación plástica.
Una de sus obras más singulares es El amawtta. El cántaro de piedra y otros cantos rodados. Cartas proféticas a Franz Tamayo, publicada en 1944. El libro reúne poesía, relatos, reflexiones, elementos gráficos y numerosos grabados realizados por el propio autor. En sus páginas confluyen la influencia del haikai japonés, la cultura andina y la experimentación con signos e imágenes. La obra constituye una de las expresiones más representativas de la particular concepción artístico-literaria de Katari.
También incursionó en el teatro. En Joancho, comedia en cuatro actos publicada en 1941, trasladó su preocupación por la educación y por el mundo rural a una obra ambientada en una escuela de Campo Grande, al sur de Potosí. Sus personajes centrales son tres estudiantes —Joancho, Antoño y Lucas— cuyos distintos grados de formación sirven para plantear, desde el lenguaje teatral, cuestiones relacionadas con la enseñanza y la vida campesina.
La música fue otra de las disciplinas con las que mantuvo contacto. Algunos de sus textos fueron utilizados por el compositor boliviano Eduardo Caba para obras musicales, entre ellas piezas pertenecientes a Cantares Indios. La documentación conservada por el Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia identifica expresamente a Ramún Katari como autor literario de esos textos.
Su producción no se limitó a los libros publicados. Entre sus proyectos se encuentra Kullan Tanka Khunawi, una obra concebida como libro-mural y presentada alrededor de 1957 en La Paz. El proyecto revela hasta qué punto Katari entendía el libro como un espacio donde podían integrarse literatura, dibujo, grabado, caligrafía y composición visual. Parte de esta producción permaneció inédita durante su vida.
Ramún Katari fue, en definitiva, un creador de carácter profundamente multidisciplinario. Su obra literaria no puede separarse de su actividad como pintor, grabador, ilustrador y educador. En ella confluyen la poesía, la experimentación gráfica, la tradición andina y una permanente búsqueda de formas propias de expresión. Por esa integración entre palabra e imagen, ocupa un lugar singular dentro de la historia cultural y artística de Bolivia.
Entre sus principales obras se encuentran:
Bandada azul, 1917
Sombras de alas, 1925
32 perlas para un collar y 10 anillos, 1927
Los silencios, 1927
Hathawi. Poemas en madera y verso, 1931
Pablo y Juancho, 1941
Joancho, 1941
El amawtta. El cántaro de piedra y otros cantos rodados. Cartas proféticas a Franz Tamayo, 1944
Canto a la juventud de mi patria, de América y sus caminos, 1946