Flavio Herrera nació en la ciudad de Guatemala el 18 de febrero de 1895 y murió allí el 31 de enero de 1968. Fue escritor, poeta, narrador, ensayista, diplomático y catedrático, y es considerado una de las figuras destacadas de la literatura guatemalteca del siglo XX.
Realizó sus primeros estudios en el Colegio San José de los Infantes y en el Instituto Central para Varones. Su inclinación hacia la escritura se manifestó desde muy temprano: a los trece años comenzó a publicar artículos en la revista Juan Chapín. En 1918 obtuvo los títulos de Abogado y Notario en la Universidad Manuel Estrada Cabrera y recibió el Premio Mariano Gálvez por su tesis profesional. Posteriormente amplió su formación en Europa, donde cursó estudios de Derecho en la Universidad de Roma y de Literatura en la Universidad Central de Madrid, además de realizar estudios de posgrado en Leipzig, Alemania.
Su trayectoria intelectual estuvo vinculada tanto a la literatura como a la docencia y al ámbito universitario. Fue catedrático de Literatura en la Facultad de Derecho y Humanidades de la Universidad de San Carlos de Guatemala y participó activamente en la formación de periodistas. En 1953 se le confió la dirección de la recién organizada Escuela Centroamericana de Periodismo, institución en la que desempeñó un papel fundamental durante sus primeros años.
También desarrolló una carrera diplomática y representó a Guatemala como embajador en Brasil y Argentina durante el gobierno de Juan José Arévalo. Su actividad pública estuvo acompañada por una intensa producción literaria, en la que cultivó la narrativa, la poesía, el cuento y el ensayo.
La obra de Herrera se caracteriza por una particular atención al paisaje, la sociedad y las tensiones humanas de Guatemala. En sus novelas, el mundo rural, las fincas de la costa y la exuberancia del trópico adquieren una presencia decisiva. El Tigre, La Tempestad y Caos constituyen la llamada “Trilogía del Trópico”, conjunto narrativo en el que exploró con fuerza expresiva las relaciones de poder, las pasiones, los conflictos sociales y el ambiente de la Guatemala rural de su tiempo.
Como poeta, Herrera tuvo además un papel relevante en la difusión del haikai en Centroamérica. Incorporó esta forma de origen japonés a temas vinculados con el paisaje y la realidad americana, convirtiéndola en uno de los rasgos distintivos de su producción poética. Obras como Trópico, Bulbuxyá, Sagitario y Cosmos indio muestran esa búsqueda de concisión, imagen y musicalidad.
Su narrativa también comprende libros de cuentos como La Lente Opaca, El hilo del sol y Cenizas. Este último, publicado originalmente en Leipzig en 1923, reúne relatos relacionados con la vida de jóvenes pertenecientes a familias acomodadas que regresan a Guatemala después de sus experiencias en Europa y se enfrentan nuevamente con el ambiente de las fincas y con sus propios conflictos personales. En 2026, Cenizas volvió a ser editado por Editorial Cultura del Ministerio de Cultura y Deportes de Guatemala, como parte de una iniciativa de recuperación y difusión de obras fundamentales de la literatura nacional.
A lo largo de su trayectoria recibió importantes reconocimientos. En 1960 fue distinguido por el Gobierno de Guatemala con la Orden del Quetzal, en el grado de Gran Collar. Al año siguiente, la Universidad de San Carlos de Guatemala le otorgó la distinción de Profesor Emeritissimum y la Medalla Universitaria.
Herrera mantuvo un estrecho vínculo con la Universidad de San Carlos hasta el final de su vida. Al morir, legó a la institución su casa, destinada posteriormente a funcionar como biblioteca y centro cultural, su finca Bulbuxyá, ubicada en Suchitepéquez, y los derechos de autor de su obra. Su legado dio origen a la actual Casa Universitaria de la Cultura Flavio Herrera, espacio dedicado a preservar y difundir su memoria y su producción literaria.
Su obra ocupa un lugar destacado en la literatura guatemalteca por la manera en que conjugó renovación formal, sensibilidad poética y representación del paisaje y de la sociedad de su país. Su escritura contribuyó a la transformación de la literatura guatemalteca posterior al modernismo y dejó una huella especialmente reconocible en la narrativa y la poesía del siglo XX.
Entre sus principales obras se encuentran:
El ala de la montaña, 1921
La Lente Opaca, 1921
El hilo del sol, 1921
Sinfonía del trópico, 1923
Cenizas, 1923
Trópico, 1931
Bulbuxyá, 1933
El Tigre, 1934
Sagitario. Poemas (Hai-Kais/Hais-Buns), 1934
El milagro hispanoamericano, 1934
La Tempestad, 1935
Siete pájaros del iris, 1936
Poniente de sirenas, 1937
Cosmos indio, 1938
20 Rábulas en Flux, 1946
Palo verde, 1946
Caos, 1949
7 Mujeres y un Niño, 1961
Oros de otoño, 1962
Solera, 1964
Patio y nube, 1964