ZAMA representa uno de los momentos de mayor singularidad de la narrativa latinoamericana del siglo XX.
El escritor argentino Antonio Di Benedetto desplazó la novela histórica de su función habitual y convirtió el pasado colonial en una experiencia de extrañamiento donde la espera, el deseo y la imposibilidad de actuar organizan toda la percepción del mundo.
El tiempo deja de ser una sucesión de acontecimientos para transformarse en una materia que inmoviliza, desgasta y altera la conciencia de los personajes.
Lejos de las tradiciones dominantes de su época, la novela desarrolló una forma narrativa de extraordinaria autonomía, sostenida por una prosa de precisión inusual y una construcción del silencio que modificó las posibilidades expresivas del idioma.
Con el paso de las décadas, ZAMA terminó por ocupar un lugar central no porque respondiera a las expectativas de la literatura latinoamericana de su tiempo, sino porque construyó un territorio completamente propio, cuya originalidad continúa resistiendo las clasificaciones más habituales de la historia literaria.